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De emprendedor a empresario

¿Cuando se deja de ser emprendedor y te conviertes en empresario?

Raimundo Díaz Ceo de Grupo Gie nos comparte su reflexión en este podcast.

Siempre se ha dicho que para pasar de ser emprendedor a empresario, deben transcurrir dos años. El primer año, para dar pérdidas y el segundo para recuperarte y aprender de los errores. Lo cierto es que no es mal criterio, pero tampoco es una verdad universal. Se puede ser, en realidad, emprendedor toda la vida o, por qué no, empresario toda la vida. Es un problema de actitud y no de aptitud. Quizás el empresario del siglo XXI se le llame ahora emprendedor porque ahora (con crisis cíclicas) iniciar una actividad empresarial implica de mayor arrojo y valentía. Emprender no deja de ser también un proceso de aprender. ¿Y quién no aprende constantemente?. Cualquier empresario te dirá que, tenga la edad que tenga, por muchos galones y medallas que cuelguen en su solapa, siempre estará en continuo proceso de aprendizaje, porque siempre se comenten errores. Es nuestro sino, ¿verdad?. Emprender es también tomar decisiones y tomarlas a sabiendas de que te puedes equivocar, porque (no nos engañemos) si algo tienen en común un emprendedor y un empresario es que ambos están solos. Las decisiones se toman en la soledad de la cubierta del barco, estudiando los vientos, si son favorables o soplan en nuestra contra.

Por otro lado, a lo mejor (podríamos pensar) la diferencia entre un emprendedor y un empresario, es que el segundo goza de más libertad. Tampoco sería un mal criterio. Lo cierto es que cuando uno emprende, genera muchos compromisos, emocionales, laborales y, sobre todo financieros. Despojarte de los compromisos emocionales y laborales, es difícil. Eso es como un hijo: para toda la vida. De hecho, una empresa muchas veces se resume como un cóctel de emociones o, mejor dicho, de personas con emociones. En cambio, la independencia económica, esa sí que es un gran logro. Ahí sí podríamos decir que hemos conseguido dar un salto cualitativo. Cuantos menos compromisos financieros mejor. Sobre todo porque el compromiso financiero genera mucho riesgo. Y yo considero que un empresario debe tener cada vez menos riesgo; saber gestionar, eso sí, pero cada vez gestionar con menos riesgo. Esa sí que sería una diferencia importante entre emprendedor y empresario.

Por lo tanto, entre emprendedor y empresario, en realidad, la línea es muy delgada. Y esa línea puede ser, quizás, el número de mordiscos que te ha dado la vida. Personalmente, si tuviera que clasificarme, me gustaría ser siempre emprendedor, porque el emprendimiento tiene un halo de ilusión, de inocencia, que jamás hay que perder.
 
Raimundo Díaz
Ceo Grupo Gie
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